Bodegas y viñedos

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941 180 829

SINTAUTO

AÑADA

2017

VARIEDADES

Graciano 100%

VIÑEDO

Uvas procedente de nuestro viñedo “Los Olivos”, situado en la zona baja de las laderas de Yerga, en el municipio de Alfaro. Este fue plantado en 1995 y cuyas cepas están conducidas en espaldera.

ELABORACIÓN

Estamos frente a un vino ajeno a todo tipo de tratamiento, que puede presentar un ligero sedimento en el fondo de la botella, consecuencia de su evolución natural.

RECOMENDACIONES DE SERVICIO

Consumir a temperatura de 14-16ºC. Oxigenar previamente el vino ayudará a expresar todo su potencial.

MARIDAJE

Pescados poco grasos, carnes de cerdo ibérico, caza (ciervo, jabalí), estofados y guisos.

FICHA DE CATA

COLOR

Capa alta que tinta la copa de color rojo picota.

AROMA

Intensidad aromática alta, muy complejo. Es un vino que evoluciona continuamente en la copa, teniendo al principio notas de fruta negra concentrada, como cerezas o ciruelas, también aparece la tinta china; todo muy bien armonizado por las notas tostadas y de vainilla de la crianza en barrica. Conforme pasa tiempo en copa aparecen notas especiadas de pimienta blanca y regaliz.

PALADAR

Equilibrado y redondo. Es un vino estructurado y muy sabroso que nos deja recuerdos de fruta escarchada y licorosa. Presenta un recorrido largo en boca y retrogusto persistente.

RECONOCIMIENTOS

AÑADA 2017

· 91 puntos Guía Peñín

HISTORIA

Sintauto

Esta historia cuenta la plantación de nuestra parcela Los Olivos, injertada en 1995 por Amador Escudero Carra. A partir de ella elaboramos nuestro vino Sintauto. 

Cuando me incorporé a la empresa familiar, después de formarme, estaba muy en boga en La Rioja la variedad GRACIANO. El C.I.D.A. (Servicio de Investigación y Desarrollo Tecnológico Agroalimentario de La Rioja) había llevado a cabo la selección clonal y sanitaria de esta variedad. Aunque para las bodegas era muy apreciada, su cultivo no dejaba de ser testimonial en alguna zona de La Rioja Alavesa y con resultados poco alentadores para el agricultor, producía muy poco y no maduraba la mayor parte de los años.

Cuando los resultados de la selección comenzaron a ser concluyentes, el gobierno de La Rioja, a través del C.I.D.A. comenzó a divulgar las bondades de esta variedad y los buenos resultados obtenidos con los seis clones seleccionados.

A su vez el gobierno de La Rioja ofertó un reparto de nuevas plantaciones, dando prioridad a los agricultores que se decidiesen a plantar graciano. A mí, como joven agricultor y con bodega propia, me “sonaba muy bien la música” de esta variedad, intentando romper también con el monocultivo de tempranillo. Animé también a mi tío y presentamos solicitud para plantar cuatro hectáreas de Graciano.

Coincidía aquellos años muchas veces en jornadas divulgativas con Teodoro Vicente Renedo, investigador del C.I.D.A., y entablamos muy buena amistad. Conocía por entonces mi corta trayectoria, pero mi interés por la variedad y me propuso para poner en una de las parcelas un ensayo comparativo de clones de Graciano en Rioja Baja y también clones de la selección de Garnacha que estaban desarrollando.

Eligió la parcela de mi tío por la homogeneidad del suelo y la longitud de las filas, y en ella se hizo. Le comenté que necesitaba yemas para injertar toda la superficie, pues la plantación tenía que hacerla con barbados porque la planta injerto de Graciano todavía estaba muy escasa, ya que el C.I.D.A. estaba en fase de reparto de yemas a los viveristas para su propagación. Me dijo que estaba complicado, pero que buscaría solución.

En pocos días me llamó Teodoro y me comenta que tiene un amigo conservero en Mendavia que había plantado una parcela de Graciano con yemas que le había proporcionado él, y que para cuando me hiciesen falta las yemas (injerto de primavera) habría madera suficiente.

 Quedamos una mañana los tres en la finca, le comenté si podría coger sarmientos para injertar y no puso ningún problema, “a la gente joven hay que echarle una mano” comentó.

La parcela estaba en un ladero próximo a la carretera y fui vigilando su evolución a lo largo del ciclo.

Víspera de Navidades pasaba por la carretera y comprobé que la viña ya estaba podada, pero no me había avisado. Convenía recoger la madera cuánto antes.

Después de comer el día de Nochebuena, compartiendo un café, le comento a mi tío que podíamos subir a recoger los sarmientos, pues la viña ya estaba podada y no nos costaría mucho tiempo recoger las gavillas entre los dos.

Así lo hicimos y cual fue nuestra sorpresa cuando después de tener las gavillas atadas y a punto de cargarlas, se presenta el dueño de la finca y ya ni me conocía, ni recordaba el compromiso adquirido conmigo delante de Vicente. Las gavillas se tuvieron que quedar allí.

Nos volvimos a Alfaro, con una mezcla de incredulidad y rabia, no entendía nada.

Cuando se me pasó el cabreo y cayó la noche, vi la luz. Creí que tenía que terminar el trabajo. Esas yemas no las iba a aprovechar nadie y no tenía ningún sentido que se quedaran allí las gavillas.

Volví a coger la furgoneta y, ya solo, con mi linterna, cargué las gavillas para ponerlas a buen recaudo, ¡¡y a tomar chiquitos con los amigos para anticipar la Nochebuena como se merece!!

Eso sí… cuando mi madre me vio aparecer sucio, por haber estado en el campo con la ropa de salir, me dijo…

¡¡¡de dónde vienes SINTAUTO!!!

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